Adentro de los laberintos
De aquel cubo de mármol
Se encontraron sin querer
Dos almas rotas que huían
Del minotauro de la burocracia.
Donde todos buscan justicia
Y encuentran reglamentos
Dos que escribían y escribían
Encontraron lo que nadie decía
Que se podía descubrir allí dentro.
Y él mira por la ventana cerrada
Las palomas rompiendo redes.
Él, que solo sabe de decretos
Quiere saber sobre tener alas
E irse lejos de los expedientes.
Ella, abrumada de exigencias
Que le carcomían la alegría
Deseó del mar su presencia
Hasta los pies de su escritorio
E irse feliz, vestida de perlas.
Esta triste historia de dos buenos
Hechos pedazos en sus caídas
Se vieron y supieron con criterio
Que no era momento de juntarse
Hasta juntarse a sí mismos primero. 10/05/2010
