Al igual que los personajes de "Casa tomada" de Cortazar, el humor, poco a poco
se va replegando de la sociedad y es expulsado a unos suburbios de los cuales no
sabemos si volverán. Pero lo cierto es que el humor queda, cada vez más
circunscripto a un ámbito o, mejor dicho, es admitido en un círculo siempre y
cuando no ofenda a nadie. Cada vez es menos posible "reirse de" porque hay que
"reirse con" porque si pasa lo primero de ahí a la ofensa y a la cancelación y
el oprobio hay un solo paso, más aún en esta época actual, una edad media
digital en la cual la reacción prima ante la razón y hordas de gente estúpida
hiperestimulada escrolea rabia a los cuatro vientos y somete a la picota digital
a quien intentó, de buena fe, ser gracioso. Lo cierto es que el "reírse de" ya
tiene poca, y casi nula cabida en la sociedad de la corrección política. Cada
día que pasa el humor desaparece entre las grietas sociales que aparecen a
diario como consencuencia del enorme terremoto social alentado por plutócratas y
sus títeres totalitarios que tienen muy a bien denigrar a Maquiavelo pero
aplican a rajatababla ese principio político del "divide y reinarás". Y es que
el humor no conviene a sus planes porque saben muy bien que el humor es el
último reducto de la verdad. Por eso Jorge de Burgos, el ciego bibliotecario del
"Nombre de la Rosa" custodiaba celosamente la segunda poética de Aristóteles.
Era el libro dedicado a la comedia, a la risa y al placer. Por eso mismo
envenenaba las hojas para que sus lectores no lean nunca más otro libro. Tal es
el poder del humor. El humor es el poder reírse de los demás. El humor
oficialista nunca fue divertido. El humor siempre es opositor y desnuda las
miserias del poder. Por eso mismo, en las cortes, sólo era permitido a los
bufones reírse de los reyes, de los clérigos y de los nobles a través de la
sátira y el ingenio. El humor no puede ser para brutos y para totalitarios
porque de ellos es siempre la ofensa. No lo toleran porque los dejan en
evidencia. Sólo quienes están muy bien de la cabeza pueden tener el don del
humor que es poder reírse de todo y de todos. Hay que tener mucho coraje para
tener humor y para receptarlo. El día que nos podamos reír de nosotros mismos el
mundo podrá volver a sonreír.
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