lunes, 26 de enero de 2026

DEL HUMOR

Al igual que los personajes de "Casa tomada" de Cortazar, el humor, poco a poco se va replegando de la sociedad y es expulsado a unos suburbios de los cuales no sabemos si volverán. Pero lo cierto es que el humor queda, cada vez más circunscripto a un ámbito o, mejor dicho, es admitido en un círculo siempre y cuando no ofenda a nadie. Cada vez es menos posible "reirse de" porque hay que "reirse con" porque si pasa lo primero de ahí a la ofensa y a la cancelación y el oprobio hay un solo paso, más aún en esta época actual, una edad media digital en la cual la reacción prima ante la razón y hordas de gente estúpida hiperestimulada escrolea rabia a los cuatro vientos y somete a la picota digital a quien intentó, de buena fe, ser gracioso. Lo cierto es que el "reírse de" ya tiene poca, y casi nula cabida en la sociedad de la corrección política. Cada día que pasa el humor desaparece entre las grietas sociales que aparecen a diario como consencuencia del enorme terremoto social alentado por plutócratas y sus títeres totalitarios que tienen muy a bien denigrar a Maquiavelo pero aplican a rajatababla ese principio político del "divide y reinarás". Y es que el humor no conviene a sus planes porque saben muy bien que el humor es el último reducto de la verdad. Por eso Jorge de Burgos, el ciego bibliotecario del "Nombre de la Rosa" custodiaba celosamente la segunda poética de Aristóteles. Era el libro dedicado a la comedia, a la risa y al placer. Por eso mismo envenenaba las hojas para que sus lectores no lean nunca más otro libro. Tal es el poder del humor. El humor es el poder reírse de los demás. El humor oficialista nunca fue divertido. El humor siempre es opositor y desnuda las miserias del poder. Por eso mismo, en las cortes, sólo era permitido a los bufones reírse de los reyes, de los clérigos y de los nobles a través de la sátira y el ingenio. El humor no puede ser para brutos y para totalitarios porque de ellos es siempre la ofensa. No lo toleran porque los dejan en evidencia. Sólo quienes están muy bien de la cabeza pueden tener el don del humor que es poder reírse de todo y de todos. Hay que tener mucho coraje para tener humor y para receptarlo. El día que nos podamos reír de nosotros mismos el mundo podrá volver a sonreír.

jueves, 8 de enero de 2026

NEGRO MACHETE

El Negro Machete mira resignado. En su chaqueña vida hubo tanta miseria, tanta rabia, tanta resistencia, tanta lucha…. Tantas luchas. Pero ahora mira el Impenetrable y está cansado. Su machete descansa en el tronco tumbado del quebracho en el que tantas veces se aposentó para preguntarle al atarder cuándo sería el día.


Más de una vez, luego de las injustas luchas, creía haberlo alcanzado mas otras tantas veces se alejaba de sus manos como que allí era por Dios mezquinada. Hoy no era distinto a todas esas otras veces, pero esta vez Negro Machete, por primera vez estaba cansado. El machete, siempre afilado, siempre listo como un boy scout, reposaba brillante en el cadáver del quebracho. En la dureza y la urgencia del metal brillaba una guerra fría siempre deseosa de explotar en yugulares tajeadas.


El machete quería un poco más, pero su dueño se sentía extenuado esta vez. A sus casi sesenta años sentía que haber puesto el cuerpo y el alma en la calle había sido en vano. No podía creer que todos esos hijos de puta una vez mas volvían a hacer sus tropelías y para colmo legitimados por el mismo pueblo por el cual puso a su servicio su dignidad y hombría. Sinceramente no lo podía creer. “Que esta vez pongan el cuero todos esos gauchitos de monoambiente” – cavilaba de a ratos -. “Esos pendejos pisan la calle y se cagan encima” – cavilaba de a otros - .




Estaba agotado el negro. Una vez más acudía al oráculo de su terruño, a ese ardiente y quimérico atardecer que hurgando entre las vísceras del sol muriendo quería decirle algo al Negro y éste por bruto poco letrado le costaba adivinar lo que allí se anunciaba. Por eso necesitaba muchos atarcederes para captar el mensaje. Pero esta vez sentía que necesitaba no varios días, sino varias estaciones, una primavera, un verano, un otoño tal vez, para entender cómo proceder. Sólo lo entendió con la extensión del tiempo. Estaba viejo, nada más y nada menos. Su cuerpo feroz y nervioso pedía cuarteles de invierno. ¡¡Pasar el invierno! Justo la frase de uno de esos hijos de puta. Y es que los nombres, los partidos y los procederes cambian, pero al fin y al cabo te das cuenta que son siempre los mismos.




El Negro Machete nunca fue distinto y siempre estuvo del otro lado de esos infames traidores a la Patria. Si, la extensión del tiempo le decía que estaba viejo, cansado. Pero también algo, desde otro lugar le decía otra cosa. Y es que cuando se iba el cadáver del Sol un fuego adentro suyo no dejaba de arder como un Vesubio dispuesto a destruir mil Pompeyas. El último atardecer de su consulta su cuerpo seguía cansado, y él se sentía viejo.




Aquella vez sería la última consulta al atardecer sobre qué hacer. Se lamentó haber esperado demasiado a que el atardecer le de una respuesta cuando la misma estaba en el fuego que ardía en su alma, en el brillo pulido del machete afilado como la lengua de una yarará. Su cuerpo haría lo que pueda y en su hora blandirá el machete con la fuerza que tenga pero el día de la lucha, que el fuego del Negro Machete queme las sombras de todos esos hijos de puta. “La Patria es el orto” “El amor ha sido desvirgado por el odio” – dijo una y otra vez como un canto guerrero –.




Agarró su machete y fue a prepararse para morir en la calle cuando todo ocurra una vez más.

NADIE LEE

Esto que vez, querido lector, es un mensaje arrojado en una botella a un mar. Ni más ni menos. Si lo que aquí lees llega a tus manos nada habrá sido en vano mas temo que lo que aquí puedas leer te de beneficio alguno más que el puro placer de un poco de lectura escrita por alguien que tiene algo para decir. Si así sucede será un encuentro asincrónico entre la escritura y la lectura, pero un encuentro al fin. Habré de darte la bienvenida y, por que no, la despedida también. Habré de advertirse que la magia de lo que contiene la botella se habrá de extender en el tiempo con mayor o menor intensidad. No puedo garantizarse que la punta de mi lápiz esté siempre afilada y que el papel para escribir abunde en mis anaqueles. Asi que, bienvenido. disfruta la lectura, adiós.

Teseractos

  Adentro de los laberintos  De aquel cubo de mármol  Se encontraron sin querer  Dos almas rotas que huían  Del minotauro de la burocracia. ...