viernes, 15 de abril de 2011

EL VERDADERO PODER

El verdadero poder, amigo, no está donde dicen que está. No merodea en las alturas de los espejados edificios inteligentes del hemisferio norte ni en las sedes de los poderes de los estados más poderosos. No lo busques en las actas de misteriosas sociedades secretas, ni en logias masónicas, ni en cónclaves sionistas. Menos lo busques, mi estimado, en esas personas que las convenciones adjetivan "poderosas", ni siquiera en los acaudalados empresarios que titeretean a presidentes, legisladores y magistrados. Hasta me atrevo a decirte, ni siquiera lo busques en las religiones que ni conspirativamente hablando detentarían el verdadero poder. Hasta la literatura se ha equivocado cuando dijo que eran dos reyes manipulados por los dioses jugando al ajedrez

Yo te diré donde está el verdadero poder. Lo encontrarás en las mañanas, en pantuflas, con ruleros, pañoleta y batón floreado , barriendo la vereda, en forma de conversación amena de señoras enmascaradamente inofensivas. Ellas, con su puterío, amado amigo, deciden el mundo. Tal es así. No es otra cosa, sino eso que llamamos, puterío, chimento, chusmerío, lo que eleva y lo que derrota, lo que salva y lo que mata, lo que hace ganar y lo que hace perder. Una vez propagado el chimento, nada te salvará, porque la verdad siempre llegará tarde, y toda idea de justicia se volverá abstracta. Todo aquello, todo aquel que entra en boca de esas señoras que, inocentes, en la mañana, lo recrean y lo propagan por el orbe, necesariamente, cambiará el mundo, como el aleteo de una mariposa que genera un tsunami. Son los detentadores del puterío los que verdaderamente deciden los destinos del mundo. Un poder difuso, simple y directo. Y recordad, mi estimado, que la vida comenzó con los microbios, no con los dinosaurios. Cada vez que participes del puterío, estarás cambiando el mundo, decidiendo guerras y firmando armisticios, elaborando alianzas y quebrantando pactos. Ese, sin mas, es el verdadero poder.

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