sábado, 5 de noviembre de 2011

JE JE - JEHOVA

Cuando abrí la puerta y vi que eran ellos, siempre vestidos a la usanza propia de la clase media de los años dorados de posguerra norteamericana, les dije "Por favor, me hago de su gremio con tal que no me jodan la existencia en las tempranas horas de los sábados". Ahora son las seis de la mañana  de un sábado y estoy por salir a preguntar si el fin del mundo está cerca a todos esos escépticos bellos durmientes. Ahora ya no me pueden joder, pero me joden los mocasines y no poder ir a donar sangre al hospital para poder salir a bailar el viernes a la noche, aunque eso ya tampoco puedo.

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