lunes, 16 de noviembre de 2009

RÚCULA REPELENTE

1.- Ahora todo el mundo descubrió la rúcula. El mundo gastronómico ha cambiado de paradigma y tranquilamente podemos hablar del ruculocentrismo. Somos tan forros, tan gourmets que nos llevamos al buche sin miramientos todo aquello que contenga rúcula. Pizza de rúcula, sorrentinos de rúcula, rúcula con parmesano, brotes de rúcula, ensalada de rúcula, licor de rúcula, etcétera.

De chiquito no me gustaba la rúcula, ni el hinojo, ni la achicoria, la remolacha me resultaba desagradable. Pero la rúcula en aquellos años de mi niñez estaba en el ranking de verduras indeseables. La encontraba con desagradable sabor y su incorporación a la mesa no me ocasionaba otra cosa que asco.

De más adulto fuí acercándome a probar esas verduras que otrora repugnaba y si, comí rúcula, de hecho, me gusta mucho.

Pero con el pasar de los años, he percibido una notoria incorporación de la rúcula a las ofertas gastronómicas de los restaurantes. Me pregunto quién puta, cómo y cuando carajo alguien tuvo al famosa idea de hacer de estas hojitas de amargo sabor y suave picor un producto destinado a todos los forros mass media que tienen donaires de gourmets y no escatiman pedir todo aquello que tenga rúcula.

Ergo, todo acto de consumir rúcula en un lugar es un acto de malpadirez excelsa.

2.- En el shopping de Santa Fe, mirando las vidrieras anunciando "30% OFF"; "25% OFF" se me ocurrió pensar que rociaban porcentuales superficies de las prendas con un producto repelente para los mosquitos, tábanos y jejenes que acosaban adentro del local comercial, dada la cercanía con los muelles"

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