Hagamos un fernet con el hielo que rompimos.
Es lo mejor que vamos a poder hacer mientras el glaciar se derrumba.
Dediquémonos, pues, a contemplar borrachos ese imponente espectáculo en esta cáscara de nuez en la que el azar nos arrojó.
Bebamos a sorbos este viajero mientras la ola viene a participarnos de su furia.
Nos merecemos esta lucidez aunque sea por una puta vez.
Nos hemos encontrado al fin, flotando en medio de esta leche glacial que viene a nuestros cuerpos, donde los hielos eternos se rompen, se hundes, salen de la humedad erectos y luego flotan hasta morir en su sustento.
Ya hemos estado demasiado tiempo fracturados en busca del tiempo perdido.
Disfrutemos pues, de este encanto de un mundo que ya bastante de nos, nos ha robado.
¿Te acuerdas de nuestra canción?
Claro que si.
Ahí viene el espectáculo.
Cantémosla.
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