PRÓLOGO
Le vi'a decir nomás
De cosas que conozco
De lo que me han contado
No diré nada.
(José Larralde)
Aún a sabiendas que al autor no gusta del género folklórico, las sabias palabras del Pampa Larralde acuden a mi para prologar esta necesaria historia de los telos de esta ciudad de Rosariorto.
Fabián conoce el mapa de su territorio y en sus dominios los telos son el punto de encuentro físico y espiritual donde el total de sus pasiones encuentran el clímax.
Donde muchos ven tan sólo un cubículo para echarse unos polvos apurados Fabián encuentra entre esas paredes la proporción áurea de todo lo que más ama : las mujeres, el sexo con ellas, y la literatura que surge de intercambio de fluidos replicados en los techos espejados y las salpicaduras de los jacuzzis con aguas danzantes.
La historia que aquí leeremos ha sido escrita por quien, considero, la palabra más autorizada en esta ciudad, no solo porque es historiador sino también porque, como todo lo que hace lo vive y todo lo que vive lo escribe tal cual lo vivió, sin elipsis ni circunloquios innecesarios.
En el universo Gemelotti, un telo no es un lugar para coger, es un universo donde su literatura carnal y visceral se gesta en el más puro placer carnal que pueden prodigarse en una soledad donde solo dos pueden estar.
Mariano Mauricio Enrique Romano
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